El Complejo Washington Cataldi será escenario este martes de un inicio de pretemporada con más incógnitas que certezas. Peñarol arranca su preparación para 2026 con nuevas incorporaciones, juveniles con hambre y el regreso de varios jugadores de cesión, pero hay un nombre que brilla por su ausencia: Matías Arezo. El goleador, cuya continuidad parecía un trámite, hoy está en el centro de una negociación que se complicó por un giro inesperado. 🔄
Lo que comenzó como un acuerdo casi cerrado entre Gremio, River Plate y el propio Manya se transformó en un laberinto burocrático. Las partes involucradas ya habían alineado los detalles económicos y deportivos, pero un factor externo entró en juego: una supuesta "oferta irrechazable" por Leonardo Fernández desde el fútbol árabe. Esa propuesta, que nunca se concretó, alteró los planes de Diego Aguirre y dejó a Arezo en una especie de limbo contractual.
La oferta fantasma que cambió todo
Hace tres semanas, la Comisión Directiva de Peñarol le transmitió a Aguirre que el futuro de Leo Fernández estaba resuelto: una millonaria oferta desde el Golfo Pérsico lo sacaría del club. Con ese dinero en caja y un salario menos que pagar, el entrenador pidió refuerzos de jerarquía: Abel Hernández, Facundo Batista y, claro, la permanencia de Arezo. Los dos primeros llegaron sin problemas, pero el tercer eslabón se trabó.
El problema no es la voluntad de Arezo, que ya dejó claro su deseo de quedarse en Uruguay por motivos familiares —su hijo cumplió un año y la estabilidad es clave—, ni tampoco la disposición de Gremio, que aceptó una cesión hasta diciembre de 2026 con un cargo de 400.000 dólares y una opción de compra de 3,5 millones (obligatoria si Peñarol llega a semifinales de la Libertadores). Entonces, ¿qué falla? La respuesta está en un detalle que pocos vieron venir: la oferta por Fernández nunca se materializó.
Aguirre y el dilema de los tres nueves
Con Fernández aún en el plantel, el esquema de Diego Aguirre exige un mediapunta de jerarquía y un delantero centro de área. Arezo encaja en ese segundo perfil, pero el entrenador ya tiene a Hernández y Batista como alternativas. El equilibrio del vestuario es frágil: si el 10 se queda, el cupo para un tercer '9' se reduce, y ahí aparece el conflicto deportivo.
"El dirigente no puede pensar como hincha y el técnico debe tomar decisiones por el bien del equipo, porque después es responsable si un jugador se enoja porque no es titular o juega menos de lo que pretende", advirtió Rodolfo Catino, secretario general del club. La frase resume el dilema: Peñarol necesita vender para equilibrar sus finanzas, pero también requiere jerarquía para pelear la Libertadores. Arezo es una pieza clave en ese rompecabezas, pero su futuro depende de una variable ajena: ¿se va Fernández o no?
La reunión clave que definirá el futuro
Este martes, mientras los jugadores sudan la camiseta en Los Aromos, los dirigentes se reunirán en Punta del Este para tomar una decisión definitiva. El Consejo Directivo contará con la presencia de figuras como Juan Pedro Damiani y Jorge Barrera, además de Diego Aguirre, quien podría inclinar la balanza con su visión técnica.
"Seguimos negociando con Gremio", confirmó Fernando Jacobo, integrante de la Comisión de Pases. La esperanza en el club es que Arezo pueda sumarse a la pretemporada en los próximos días, pero todo indica que la resolución llegará hoy. Si la oferta por Fernández resucita, el camino para el Manya se allanará. Si no, Peñarol deberá elegir entre ajustar su presupuesto o arriesgarse a quedarse con un plantel desbalanceado.
Datos clave
- Arezo tiene un preacuerdo con Peñarol hasta diciembre de 2026, con opción de compra de US$ 3,5 millones.
- La continuidad del goleador depende de la venta de Leonardo Fernández, cuya oferta árabe nunca se concretó.
- La definición final llegará en la reunión del Consejo Directivo este martes en Punta del Este.

















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